Bueno, bueno el hilo que anoche era un gallinero se ha ido reconduciendo.
Así que yo también voy a dar mi opinión sobre la idoneidad de los patrones y patronas.
Tomaos algo primero para digerir el tocho si os animáis a seguir leyendo.

En primer lugar yo preferiría generalizar en el título y poner algo así como “
patrones/as que aguantan las contrariedades y dificultades y los que nunca lo harán”.
Y, empiezo distinguiendo entre un buen patrón y un buen caña, que no es lo mismo.
El “mal tiempo” (con lo que signifique para cada uno de nosotros) es quizá la primera y peor dificultad que nos imaginamos, pero hay otras muchas que nos pueden suceder en un espléndido día de verano con 8 nudos de viento, que también pueden poner a prueba a un buen patrón. Por ejemplo: una caída de palo (que también pasa en situaciones apacibles), el accidente de un tripulante, un hombre al agua, un mal fondeo, un fallo en el sistema eléctrico y mil más que además se agravan en caso de temporal.
En la forma y talante con la que se solucionan estos (pequeños o grandes) contratiempos también se ve la idoneidad y buen hacer de un patrón.
En todos estos casos, así como los casos de mal tiempo, la experiencia es un grado al igual que lo es en cualquier profesión o actividad. Se aprende, no solo de las millas navegadas sino de las situaciones vividas, de los éxitos y de los fracasos.
Que duda cabe que hay personas que tienen una predisposición natural y otros que como cantaba (en español) Spencer Tracy en Capitanes intrépidos “.. pudo ser un buen tendero pero nunca un marinero, que hombre tan fatal, que hombre tan fatal!”

Y hay además una cuestión fundamental que es la
confianza. Confianza de la tripulación en el patrón, confianza del patrón en la tripulación y confianza de todos en el barco. Eso proporciona una seguridad impresionante a todos y ayuda a templar los ánimos, permitiendo tomar las decisiones de manera más equilibrada, tranquila y razonable.
Y, si habéis llegado hasta aquí, os invito a otra ronda y a seguir navegando, pero cuando estéis sobrios.
