Hola La Maga,
Vaya historia más triste la de vuestro primer barco.
Todo el tema legal y económico es un asunto muy desagradable, que además de problemas genera una sensación de impotencia terrible. Por lo visto, estáis ya asesorados en esto y supongo que correctamente aconsejados.
Respecto al vínculo afectivo con el barco, entiendo perfectamente como te sientes. Por desgracia, a mi me pasa algo igual, pero además con la mala suerte de ver la degradación de “mi pobre barco” frecuentemente, porque está en mi mismo puerto. Hace ya unos años vendimos nuestro pequeño SOMO 23 a un muchacho que parecía entusiasmado con él pero al poco tiempo él lo vendió a su vez. El nuevo propietario creo que nunca navegó con él. Como no paga el amarre, el barco está en seco ya más de dos años, triste por no navegar (si, el barco está triste) y deteriorándose poco a poco en un medio que no es el suyo.
Así que a mi me parte el alma verlo y puedo entender lo que a ti te pasa con La Maga Azul.
Vale, ya sabemos que es un barco y no tiene sentimiento, como nos han recordado

. También acepto que me llamen sensiblera. Pero ambos barco nos proporcionaron ratos inolvidables. A mí, concretamente me enseño a navegar, y avivó mi pasión por el mar. Cuidó de nosotros y nosotros de él. Así que el vínculo es difícil de romper.
Ojalá, alguien lo rescate pronto y le vuelva a dar la vidilla que se merece.
