Otra de una amiga cuando era tripusol.
Saliendo por la bocana del puerto de Soller, a motor a unos 6 nudos, se le vuela su querido gorro. Ni corta ni perezosa se tira al agua a por él.


Por mi boca salieron pestes y culebras. En segundos estaba lejos, muy lejos. Y había otros barcos y un poco de mar, y ni siquiera gritó que se tiraba al agua. Cuando volvió a subir al barco estaba tan asustada que no tuve que decirle nada, ya se lo había dicho todo ella solita.
Ahora, tras un par de miles de millas, es una tripu veraniega la mar de eficiente. Además de ayudar en la maniobra con cierto criterio y mucho interés, mantiene el barco en perfecto estado de revista. Nunca tiene pereza y siempre tiene una sonrisa. Su pareja ya es per y forman una tripu perfecta. Solo como ejemplo de lo que aprende la gente.


