Por este tipo de experiencias, creo que se dan situaciones peligrosas sin que las condiciones sean muy malas, o sin que uno se aleje mucho de la costa. Yo espero no pillar nunca un temporal de fuerza 11, pero esté donde esté, me gustaría ser consciente de qué barco llevo y actuar en consecuencia. No es lo mismo navegar con un 27 pies de nueva factura y astillero generalista,, que con el 27 pies de las fotos de aquí arriba. Es evidente que hay que ser consciente de qué se lleva. Y eso nos ayuda a preveer, y la previsión es una señal de inteligencia.
Y todo este rollo lo suelto porque creo que astilleros, patrones y programas de titulación, deberían profundizar en todo esto, ya que embarcarse y navegar, es una actividad de elevadísima responsabilidad.
