Hace años, las neumáticas fueraborda de bomberos de Zaragoza, equipaban protectores de hélice con un doble propósito, por un lado, no se inutiliza la hélice al tocar fondo, cosa muy facil en el Ebro, y más en una operación de rescate que obliga a navegar por lugares sin calado suficiente, y por otro, para minimizar daños personales en caso de colisión con una persona. El problema, es que la pérdida de rendimiento es enorme, según el personal técnico, y esto desconseja el uso de estos protectores.
Las opciones son utilizar embarcaciones con transmisión por turbina, y en cualquier caso, extremar las precauciones.
Por otra parte, nunca he entendido por qué tanto en tierra como en el mar, se permite el uso de pequeñas embarcaciones o vehículos a motor sin la acreditación de unos conocimientos mínimos.
