Colisión en el Guadalquivir
Hace unos días, un velero, de bandera alemana (creo), subiendo de noche hacia Sevilla, fue embestido por uno de los muchos mercantes que surcan el río. Dentro de la tragedia, los creyentes, debemos dar Gracias a La Virgen del Carmen de que no habido que lamentar victimas personales, pese a lo aparatoso de la colisión. Al parecer, el velero se subió prácticamente
en el bulbo del mercante y aunque recibió severos daños, el patrón pudo llegar por sus propios medios a puerto Gelves.
Pido a los amigos cofrades el máximo respeto al juzgar el hecho. Yo no me atrevo a hacerlo.
Si doy cuenta de lo acontecido, es para insistir en que toda precaución es poca. La navegación por el gran río andaluz puede ser bonita, pero es larga y pesada y de noche algo peligrosa: niebla, barcos fondeados sin luz, fuerte corriente (más en este tiempo) y sobre todo, nos ven mal desde el puente de un mercante y para colmo, estos tienen la maniobra muy restringida por las características del río.
Lo dicho precaución, pero venid. Subir el Guadalquivir, pese a todo, merece la pena y visitar Sevilla mucho más.
Cervezas y buenos vientos para todos y especialmente animo para el patrón siniestrado, para que arregle pronto su barco.
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