Cuando una persona tiene el precio de un velero de más de 8 metros en mano, tiene que calcularle más de un 32% de impuestos. Eso es un freno para el sector.
Cuando un patrón de yate está en Tenerife y ve pasar barcos franceses, ingleses, suecos etc... de camino a Martinica, cuando él no puede ir a pesar de haber estudiado y pagado mucho más que ellos... eso, es un freno para el sector.
Cuando se fomenta una visión elitista y a veces descarnadamente superficial del mundo de la náutica, eso es un freno para el sector.
Después de tantos años de ostentar records europeos de obstaculización al acceso de la vela, propongo que se pruebe, durante otros tantos años, irnos al extremo opuesto es decir, ser los que menos fiscalizamos, los que menos titulitis imponemos y los que damos un trato y una imagen más popular de la vela.
Se me olvidaba: Establezcamos las máximas ayudas al lanzamiento de modelos nuevos, a ver si así podemos tener astilleros españoles.
Dejemos de usar las homologaciones como despótico embudo y gestionemos los puertos para fomentar la afición.
Parece que sólo sabemos movernos en extremos.
