La paradoja de la anécdota del personaje de Gran Hermano, es que en el fondo –como por desgracia piensan muchos- reconocer la influencia de terceros, les parece reactivo, pero la realidad es que al rechazarla ya están reaccionando. Tan reactiva es la actitud de manada de un huligam, como el rechazo sistemático de la opinión del contrario o el que por tener una opinión, parece que se merece una contraria.
La acción, se fundamenta en el poso que deja en nosotros nuestro entorno, en dejarnos imbuir por aquel y después, sin renunciar ni negar nada, tomar nuestras propias decisiones.
Ya decían los viejos:
Dime de que presumes y te diré de lo que careces.

