No entiendo ese desprecio por las gentes que usan un barco como cueva, lugar social o como quieran. Libres son de hacerlo. El problema es que la administración coarta esa libertad, poniendo demasiados límites y cargas.
Me cansan los argumentos que se pretenden ejemplarizantes para con el uso que se le da a un velero, mientras se obvia el problema del sector. Hay gente que navega en solitario y es feliz perdiéndose por los mares, y otros son felices dando una vuelta con la familia y comiéndose luego una paellita: ¿ Y qué? Envidia tendrían la mayoría de navegantes europeos de poder hacer eso.
¿Cómo se ayuda a un sector? Responder a esa pregunta sería un buen punto de partida.
