Pues anticipación, calma y ganas de distrutar.
Anticipación mirando la meteo y buscando desde ya información de la zona a navegar. Puertos, bajos, lugares de interes... Las travesías se disfrutan mucho antes de hacerlas si las preparamos con ilusión.
Calma. Que no quiere decir mar en calma... pero casi. Con mal tiempo no se disfruta. Pero sobre todo calma para hacer las cosas con tiempo. No plantarse a las 7 de la mañana estresado en el club, ni salir justo antes de comer quenomedatiempoooo. Y no imponerse una ruta a cumplir. Lo mejor es un plan abierto. Dejarse llevar por el viento, las ganas y las circustancias. Es preferible dejar el barco en un puerto que no es el tuyo a comerte una castaña que te asuste a tí y los tuyos. tener una previsión de lo que quizá hagamos es bueno, pero sin compromisos ineludibles que nos obliguen a navegar. Las primeras veces hay que ponerselo fácil. Ya se encargará el tiempo y Murphy de liarla.
Las ganas de disfrutar vienen de serie

con el barco y la condición humana. Pero no hay que olvidarlo nunca. Y cuando empiezas, en cuanto no disfrutas hay que parar. No sea cosa que aborrezcamos esto antes de empezar.
