¿Cuándo aguantas?: Cuando no tienes más remedio.
Me gano la vida así, y os aseguro que más de una y más de dos veces me he arrepentido de no trabajar en una oficina, con su calefacción, su techo, su suelo que no se mueve... No me gusta la mala mar, si puedo la evito, no me gustan los barcos en malas condiciones, si puedo los evito. Pero hay veces que te encuentras en medio del lío y juras y perjuras que nunca más.

Una ronda pa tós.