Hombre, si echas un vistazo a algún libro sobre arquitectura naval (a mí me gusta mucho el de Pierre Gutelle, "Architecture du voilier", lamentablemente no traducido) verás que el problema, sin ser inabordable, tiene su miga. Básicamente tienes que plantear el palo con las fuerzas que se ejercen sobre él, es decir, la fuerza del viento sobre la vela (reducida al centro vélico y dependiente como es natural de la velocidad del viento y del ángulo de incidencia) y la fuerza ejercida por los obenques (de barlovento) y crucetas, estays, escota y contra, así como la base del palo. A partir de ahí se plantea un problema de equilibrio totalmente dependiente de la geometría de cada velero, y se deducen todas las fuerzas, no sin cierto trabajo (eso sin suponer aceleraciones).
En resumen, buscar una fórmula mágica me parece inviable.
