una anécdota para distraer la mañana
nuestro primer intento fue fondear amarrando a las rocas -teníamos a bordo un buen equipo de colaboradores que dominaban el as de guía y el arte del remo- pero cuando ya estaba todo en su sitio, al recoger un poco de cadena para comprobar si el ancla había cogido bien, podíamos recoger y recoger y recoger. El ancla no se había fijado en el fondo y podíamos irnos a las rocas. Tocaba subirla e iniciar de nuevo la maniobra. LEER +...
