Suscribo y corroboro lo que te han contado.
Hay que navegar, navegar y navegar antes.....

.....convivir, cocinar, dormir, acusar el frío, mojarse.....situaciones en las que uno ha de tener humor y nervios templados.
Sin todo esto, cruzar el Atlántico puede ser una odisea, una temeridad. Aunque llegado el momento, igual todo os resulta de lo más placentero. Si es así estupendo, pero si fuese lo contrario.... no hay pantalan para desembarcar y en el cajón de la cocina hay, hasta cuchillos.
Un saludo
