Estoy de acuerdo con Kaia, yo también navego desde hace muchos años, siempre he llevado el barco en regla, especialmente los elementos de seguridad. He salvado náufragos. Pero cada vez estoy más descorazonado, la mar está dejando de ser la última frontera de la libertad. Cualquier dia arrojaré la toalla.
Saludos cofrades
