07. La estancia en Almería.
Ha habido de todo. Almería se nos ha abierto, y nos ha tocado el corazón. Hemos contactado con los colegas de LTP. Polen, Pámpano, Franck. Se nos han entregado para hacernos agradable la estancia.
Aquí marchó Pedro, a primera hora del día siguiente a nuestra llegada. Y por la tarde, Piratacojo. Poco a poco, como un goteo de lluvia, se nos ha empapado el alma de nostalgia. Nos quedamos huérfanos de tantos buenos momentos juntos. Se queda Joanna, hasta el diez.
Marcha Piratacojo.
Hubo su tiempo para los paseos, para las tapas, para el turismo. Y para Telémaco. El bricolaje entró de sopetón. Irresistiblemente.
¡Qué bonito el tapeo de Almería!
Un completo, con los cofrades de Almería. Más tapitas
En cuanto al mantenimiento del barco, varias fueron las cosas a reparar. Corredera, depósito de aguas residuales, Atasco del inodoro, fijar escala de baño, reparar juntas de motor del “dingui”.
La corredera hacía tiempo que no funcionaba, y requería pasar por un diagnóstico serio. Y tan serio, que necesitó sustituirse. Y ello nos llevó media jornada pasando cables, y quitando no sé cuántas abrazaderas. Cada industrial que había instalado algo en el barco había dejado sus huellas de abrazaderas. Deben ser como los caracoles, que por donde pasan dejan sus huellas.
Encontrar la pieza, y montar la corredera nos llevó un buen tiempo.
Y pasando cables, quedó al descubierto el depósito de la KK. Y descubrí que las bridas que lo habían de fijar al mamparo estaban sueltas. Era una instalación que no resistió los pantocazos, ni las fuertes escoras. Así, que otro tema para el brico. Había que sustituir las sujeciones.
Así quedó trincado definitivamente. Maderitas, y cincha. Quien me lo instaló sólo lo fijó con una simple tira de "cincha" cogida con tornillos pequeños
Y puesto en ello, el inodoro estaba atascado, y mirando, mirando, y tocando, tocando, era un atasco de órdago a la grande, cuyo origen estaba en caracolillo en el pasacasco. Manos a la obra. Pero también llevó su buen tiempo.
Corté el tubo, donde se fija a la llave del pasacascos, para efectuar un primer diagnóstico. Era lo más fácil, y acerté.
Y la escalerilla del baño, que ya en el fondeo nos dijo que no quería seguir así. Resulta que los tornillos de fijación empezaron a salirse, uno tras otro. Y los cambiamos por otros con rosca, que fijamos desde el interior, por el espejo.
Y así quedó.
Y el motor del “dingui”, que ya nos asustaba en Cabrera, parándose continuamente. Le entró agua. Y hasta aire que no necesitaba. Juntas nuevas. Pero éste será trabajo para cuando lleguemos a Málaga.
Limpiar, y cambiar juntas.
Gracias a que el amigo Pámpano me regaló su tiempo y buen hacer, e hizo posible que las reparaciones se terminasen puntualmente. Gracias, Pámpano.
Y gracias al amigo Frank, que no dudó un segundo en tirarse al agua para desatascar el pasacasco. Gracias.
Un día tocó alquilar un coche y visitar la zona de Cabo de Gata desde tierra. El faro, Las Negras, San José, Los Nietos, Rodalquilar, Agua Amarga. Mucho placer para tan poco tiempo.
Ya de regreso, opté por visitar a Pámpano en Aguadulce, para hacernos unas fotos en el Sureño. Bonito barco. ¡Y con cuánto esmero, cariño y buen hacer le entrega Pámpano sus ilusiones!. Vas a disfrutar con Sureño, estoy convencido.
En el Sureño con Pámpano, su armador.
Acabó una jornada dura de trabajo en el barco.
Y por la noche, cenita de despedida en Telémaco con Pámpano. Frank tenía un compromiso y sólo compartió un ratito con nosotros. Y baile. Y tocata de castañuelas.
Primero, cena.
Y luego, fiesta.
Y la mañana llegó, y con ella la partida. Ponemos rumbo SW. Salimos de la bahía.
