Esta anécdota me ha recordado otro caso que explicaba el navegante Avellí Bassols en su libro "Historias del mar". Me suena que alguien más, Moitessier u otro transmundista, también contaba algo parecido.
Pues Avellí Basssols contaba que estando navegando en un rumbo determinado con noche cerrada, de repente aparecieron unos delfines en proa y al cabo de poco empezaron a golpearle el casco por una amura. Estuvo un rato así sin entender qué pasaba. al final, de forma instintiva, viro unos grados hacia el lado que los delfines le querian llevar. Al cabo de pocos minutos de virar vió pasar cerca unos arrecifes que supuestamente tenia que haberlos pasado a mucha distancia. Parece ser que la corriente le habia desviado mucho.
Supongo que este no es tu caso pero a veces los delfines son capaces de transmitir algo a los seres humanos.
