Pensando un poco más en lo que pasó, puedo decir que siempre me empujaban hacia el mismo lado. Yo iba ciñendo amurado a babor y me desplazaban la popa hacia estribor. Era como si quisera que diera ya la virada.
La verdad es que llevaba rumbo a unos acantilados, pero ojo ... aún estaban lejos (unos 400 metros), y estaba apurando la bordada. Al final viré y me puse a ceñir amurado a estribor. Un poco antes de virar, ya dejaron de jugar conmigo.
A lo mejor querían llevar la caña ....
