Aportando alguito sobre la cuestión planteada por Eirín:
Creo que entre el "seguirle el juego a la administración" (o "hacerle la pelota"

) y la confrontación pura y dura contra el sistema, hay un trecho largo en que caben muchas otras estrategias posibles.
Me imagino que la inmensa mayoría de los usuarios estamos de acuerdo en la necesidad de cambiar el sistema de los títulos náuticos. Muchas veces se ha dicho aquí y muchas veces también hemos tratado de imaginar desde aquí remedios a esta situación... y francamente, no creo ni un segundo que cambiar esloras por zonas de navegación sea lo principal. Lo principal es cambiar el planteamiento global de todo esto.
Humildemente creo que nuestra administración adolece (en muchos aspectos, no sólo en el náutico) de dos vicios: la complejidad y el alejamiento de las preocupaciones reales de la gente, con lo cual produce normas que suelen poner muchas trabas al desarrollo normal de nuestras actividades (sean de ocio o de negocio).
Supongo que allí, muy arriba, sentado en la cúspide del sistema, hay un señor que se debe imaginar que el usuario es, en el fondo, una especie de cretino rico que le interesa más fardar 4 semanas con su Benetteau en la marina que dar la vuelta al mundo. Una vaca lechera que le importa un pepino lo que contengan los cursos ni como estén planteados. Y los hechos, todo hay que decirlo, le aportan agua al molino del señor de la cúspide: gente, en el fondo, poca interesada por la náutica, por los barcos, por la navegación, poca cultura de mar... y que hasta compraría su título en lugar de estudiar.
Esta gente existe y el árbol que esconde el bosque. El bosque somos nosotros, la mayoría de los navegantes que sí nos interesamos por todo eso. Pasa que nuestro interés es poco visible. De allí la importancia de clamar fuerte. Si se siguen organizando cursos de formación (otros que las típicas prácticas), programas de navegación, conocimiento del medio, seguridad en la mar, con enfoques muy concretos, en los cuales la gente participe sin estar obligada a ello, simplemente porque quiere saber más y desarrollar su cultura de la mar, tal vez será más fácil convencerle al señor de la cúspide que no todos somos cretinos ricos, sino navegantes o aspirantes a serlo de verdad.
Con este tipo de dato en la mano, será, creo yo, mucho más fácil sugerir un cambio de orientación en la organización de los títulos náuticos.
