Increíble suceso, tienes razón.
Aquí está el
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El accidente tuvo lugar en 2003, y el tema de esta investigación, que demostró cómo las rachas de viento pueden afectar a una embarcación y la suma de pequeños fallos convierte un día de placer en una catástrofe, se trató en 2006 en un congreso sobre estabilidad de las embarcaciones, realizado en Brasil.
Y efectivamente, como nos cuenta Sintripulación, se hicieron experimentos con escotillas y tambucho abierto (tapacete de la cabina), y combinaciones de ambas. Con ambas vías abiertas, el modelo experimental se hunde, como sucedió al barco real. Sin embargo con ambas vías cerradas, pese a que el modelo también vuelca (capsize), finalmente se autoadriza (re-right).

Chungo lo de las ventanitas abiertas. Yo lo hago mucho con el mar en calma, pero suelo cerrar si hay buen viento, aunque no lo hacía por esto, sino por la tapicería.
