He estado tres veces en Cuba en barco y guardo maravillosos recuerdos de allí, tanto del Norte como en el Sur. En especial las gentes. Es verdad que si no estamos acostumbrados a navegar hacia países con condiciones especiales la experiencia puede parecer un poco frustrante al principio, pero son ellos los que imponen sus reglas y hay que respetarlas. Hay que informarse muy bien antes de dar cada paso, ya que en ocasiones la holgura es poca.
A mí me han subido con perros, me han registrado e incluso me han hecho análisis de orina. Pero si todo está en orden la visita al país y a sus costas vale la pena, por lo menos para mí, aunque haya mucha precariedad y la burocracia sea increíble.
Si la ocasión se presentara, hay muchas personas que huirían del país, y no pocos extranjeros estarían quizás dispuestos a ayudarles. También hay personas desesperadas que buscarían lo que fuera para poder vender, y al ver un barco de recreo ya se imaginan la cantidad de dinero que hay en él. Conocí a muchas personas que tienen un salario de alrededor de 20$ al mes. Por eso creo que hay tanto control en el mar, tanto para los unos como para los otros(tampoco quiero hablar de política).
Pero sin ir muy lejos, una vez me tocó navegar por el sur de Estados Unidos en el momento que estalló la guerra de Irak. En cada puerto venía seguridad nacional, guardacostas, sheriff, etc. Justo a la hora de cenar. Mil preguntas. Registro del barco. En cada puerto teníamos que llamar a un número, reportarnos y dar el siguiente destino.
También conozco el caso de un navegante solitario español que fue abordado en alta mar (a mí también me lo han hecho pero no hasta ese punto, pero en aguas internacionales) por los guarda costas de Estados Unidos, con mal tiempo. Le tuvieron horas registrando el barco, haciendo taladros en los lugares más insospechados para insertar cámaras en búsqueda de un alijo inexistente. Le dejaron el barco hecho un colador.
También me han subido perros en portugal (azores y península), interrogado en Túnez después de arribar desde Israel, en fin, mejor paro. Me olvidaba, en España también, no con perros pero si con 5 aduaneros y navegando.
Volvería a estos sitios?
Si, quizás es que soy masoca, pero los buenos recuerdos superan a los baches que apenas duran unas pocas horas.
La vida del navegante a veces es dura.
(otro día si queréis os hablaré de un navegante que estuvo en Haití, eso si que es crudo)