Considero, como he dicho en otras ocasiones en este foro, que hay muchas formas de navegar, de vivir, de disfrutar y de sufrir, que cada individuo tiene una personal visión del mundo que le rodea.
Particularmente uno tiene ya una edad, el bagaje de experiencia de trotar muchos años por este mundo. Que mi propósito para la recta final, a una vida de trabajo y esfuerzo, ha sido conseguir la meta de ser libre como el viento y no me lo van a echar por tierra, toda esa caterva de vividores a cuenta de los demás, que con sus normas, leyes e imposiciones nos amargan cada día más la vida.
Una de las razones por las que dejé España y me fui a vivir mi vida en la mar, fue que estaba harto de tantas prohibiciones, homologaciones, normas, directrices y demás zarandajas, que nuestro papá estado cada vez más impone, con ese desmedido afán proteccionista que en estos últimos años, no deja al ciudadano pensar y decidir libremente por sí mismo.
Ahora bien, estimado cofrade, desde mi actual situación, no estoy por la labor de que nadie, que yo no quiera, coarte mis libertades y encima tenga que agachar la cabeza.
Que la vida del navegante es dura, ya se encarga la mar de recordármelo de vez en cuando, como para que además tenga que sufrir en mis carnes ese otro tipo dureza por parte de gentes que no tienen ni idea de que es ser un marino de vocación y eso es lo que no estoy dispuesto a asumir, ni en Cuba, ni en España ni en las quimbambas.
Un saludo
