¡Ay,Andrés!, ya me gustaría...y a mi mujer tambien.Por el momento no es posible...pero no descartes la sorpresa en cualquier momento.
De todas formas, ese ofrecimiento es una auténtica pu***a
Pero como sé que es hecha con afecto, pues me consuelo soñando en una caipirinha tumbado en esas hamacas tentadoras de las fotografías.
Gracias.

Eirín.