Totalmente de acuerdo con Liman. He estado cinco veces en Cuba, por tierra, aunque en una ocasión intenté llegar por mar sin éxito. Hay una Cuba oficial, con unas normas propias de un estado como el que hay y que justifica todo el control del mundo, como habéis podido comprobar en carne propia. Hay una población encantadora, que sobrevive como puede, que te ayuda, se relaciona contigo y que no ha perdido la alegría de vivir. Yo he visto como a amigos míos cubanos las autoridades del país les han prohibido entrar en una marina a ver barcos, el clásico paseo de algunas mañanas de los domingos de aquí, de ir a ver barcos al puerto, es algo prohibido allí. Recordemos que hasta hace poco los cubanos no podían ir a los hoteles de su país porque se lo prohibían las autoridades, ahora sólo se lo prohíbe su atroz economía.
Por experiencia de amigos navegantes argentinos sé que ir en barco a aquel país puede llegar a ser realmente problemático, no por la navegación por supuesto, si por las autoridades. Tengo amigos argentinos que han recorrido todo el mundo, que están absolutamente bragados con funcionarios de todo tipo y las pegas y maltrato que les han puesto las autoridades cubanas no se las han encontrado en otros sitios. Se puede ir a Cuba, es un país delicioso con una gente encantadora, pero cuidado con el funcionariado militarizado, en permanente estado de tensión para “defender” la patria de invasiones del enemigo externo...como reza la propaganda estatal...comida de coco para seguir manejando el cotarro. Espero que no se considere estas reflexiones basadas en la experiencia como un alegato político, aunque es difícil separar las conductas del funcionariado con el régimen imperante en la isla.
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