
Pues "na", como el título indica... Os cuento la grata experiencia que he tenido con el algodón mágico.
Tenía los candeleros y el balcón de proa bastante sucios y opacos, y tras darle vueltas me decidí a pulirlos con pasta y a mano

Pues llegó el día. Empiezo, pim, pam, pim, pam.... Cambio de mano, ahora la otra y así hasta terminar. Había diferencia pero....no la que esperaba.
En eso que recuerdo que tenía por ahí tirado un bote de algodón mágico.
Vuelvo a darle...y vuala..! Quedó brillante, brillante. Cuando era pequeño veía a mi madre frotar los pomos de las puertas, pero en eso se quedaba en pasar y verla frotar. No sabía del poder de este algodón húmedo.
Ha quedado perfecto, brillo espejo y con menos trabajo que con la pasta.