Pues eso, un día precioso para navegar en el Abra. Buen viento por la mañana, mar en calma. Hemos ido caceando sin mucha fortuna (alguna picada fallida, un pez aguja que hemos devuelto al agua...) Y hete aquí que de vuelta ya a puerto, contentos con el día estupendo que habíamos tenido (aunque no hubieramos pescado nada; al fin y al cabo nuestro primer objetivo es navegar

), se me ocurre echar la caña por última vez, noto algo raro, empiezo a recoger y esto es lo que me encuentro al final de la línea: una preciosa lubina (la primera que pesco). Vaya un brindis para celebrarlo.
