Apaguemos nuestras penas frente a un buen trago del mejor licor y vaya una ronda para todos los presentes.
Me siento tan indignado y cabreado por lo presenciado esta mañana, que o lo comparto o rebiento:
Resulta que un amigo ha pedido cambiar la cadena del ancla de su velero a un "profesional" de la náutica. Esta mañana, me ha pedido el favor de hecharle una mano a cargar unas provisiones para la travesía que en breve realizará. Nos hemos encontrado al susodicho personaje enfrascado en la tarea del cambio de la cadena del equipo de fondeo. Tenia la cadena nueva hecha un montón sobre el pantalán y me he fijado que la cadena vieja la tenía toda echada al agua y sólo salía por encima de la superfície hasta encima el pantalán un trozo de cadena unida al cabo de la línia de fondeo. En primera instancia me ha sorprendido, ya que he pensado que menuda faena tendrá ahora para sacar toda la cadena del fondo del puerto, cuando hubiera sido mejor dejar la cadena vieja sobre el pantalán a medida que iba saliendo del pozo de fondeo. Pues bien, el mal llamado "profesional", una vez ha soltado la cadena del cabo de fondeo y con una sonrisa en su rostro exclama: "Oooh qué pena, se me ha escapado la cadena!!!
VERGONZOSO LA VERDAD

