Re: Winches: los troncha-dedos
Un día con viento de 30 nudos perdí el rumbo y el génova se me puso a flamear como loco. La escota daba unos tirones impresionantes hasta el punto que las vueltas al winchi se desbarataron, se montaron unas sobre otras. Ahí metí yo la mano y no perdí algún dedo porque por lo visto era mi día. Hubo dos ocasiones en que casi me atrapa la escota los dedos en el tambor del winchi. Por fortuna anduve vivo y los quité justo a tiempo, pero sintiendo el roce de la escota en los dedos en el momento que los apartaba. Una vez recobrada la normalidad, no me podía quitar de la cabeza aquella situación y aún hoy en día me sigo acordando.
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