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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Pues yo creo que es por miedos/desconocimiento, más que otra cosa.
Yo llevaba bastante tiempo regateando en otros barcos pero ni se me ocurría participar con el mío. Siempre pensé que me dirían que a dónde iba con eso, que me pedirían rating, certificado, tres pólizas y la bendición de Sta. Teresa. Que iba a liarla en la salida o yo que sé. Me animé este verano a probar en una y ahora en las de invierno. De hecho, ayer perpetré una con el churumbel. Lo hicimos de pena, llegamos tirando a cansados y aún había que tirar a puerto y recoger todo (que en mi barco es mucho) medio congelados pero... ya estamos deseando que llegue la siguiente. Cierto que hay regatas y regatas, pero estoy seguro de que en todas las zonas hay las típicas regatillas de club donde no te van a poner pegas para inscribirte y el buen rollo es generalizado. Pues eso hay que dejarlo bien claro, hacerle el marketing correspondiente para que la gente se entere y animar proactivamente a los patrones a que participen para lo cual es necesario un cierto conocimiento personal previo y ahí es dónde pueden estar los problemas. Si a mi, alguien de cierta confianza me cuenta de que va esto, hace años que me hubiese animado. También es cierto que el haber "visto mundo" en otros barcos me ha ayudado bastante. Luego viene la segunda parte: las rotaciones ![]() Está claro que el nivel de sacrificio personal, económico y familiar desincentiva por lo que es inevitable que hayas bandonos pero, si el entorno funciona, la tasa de renovación debería de ser positiva. Para eso hace falta: 1. Que se cuide un poco a los pachangueros. Si te quedas tirado en dos pozos porque eres un paquete y no los ves ni aunque te los señalen con una flecha, no abandonas y llegas en tiempo, es agradable que la línea esté para cruzarla (más que nada por aquello de la sensación de logro, la autosuperación y esas cosas). Y si llegas al club y no han desmontado el grifo de la cerveza, ya es para nota. Cierto que tampoco está de más dar las gracias al comité por aguantarte y retirarte (avisando) cuando la cosa pinta muy mal. 2. Que se incentive la participación. Para eso creo que no hay nada como la bonificación de amarres. Si te casas con un precio bonificado, por la cuenta que te tiene, participarás como poco en el mínimo exigido. Luego, pasará lo que tenga que pasar, pero habrás probado. A mi modo de ver, es la mejor herramienta de promoción que tiene un club, siempre que tenga recursos y lo gestione bien. El otro elemento importante, en este caso para los de fuera son las estancias. Si te tienes que desplazar, con la intendencia que supone, encima pagar dos amarres desanima al más pintado. En fin, creo que la clave está en apuntar al grueso de la flota, que en mi zona, no son los barcos de 35-45 pies (que son mayoría en las regatas y ya están más que tentados, van a ir si o si) sino los de 20-32 pies de los que en alguna regata ha habido dos o tres. |
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