Hace cinco años a unas 8 millas de Conil, busnado el cabo de Trafalgar para entrar en Barbate, nos encontramos, la persona que me acompañaba y yo con una patera con 5 africanos (ahora se dice subsaharianos), la patera era de una especie de Zodiac hinchable, con unos de los laterales casi desinflado y e sule con dos tablones de madera cogedos con alambre a las bordas hinchables, motor no tenian a bordo pero sin embargo si una garrafa de gasolina o gas-oil a medio llenar de unos 15 0 20 litros, con mi mal y olvidado francés me comuniqué con ellos, querian agua potable y pasar a bordo, por si acaso, llamamos a Cádiz Tráfico y dimos situación del encuentro y pedimos instrucciones de como proceder
"Facilitenles agua y si observan que tienen frio, denle alguna prenda de abrigo, pero no dejen que suban a bordo de su embarcación. Hemos avisado salvamento maritimo y en menos de una hora estaran con vdes." Asi lo hicimos, le facilitamos una garrafa de 8 litros de agua dulce y una manta (no llevabamos más) y nos mantuvimos a unos 5 mtrs. de su "embarcación" diciendoles que se tranquilizaran, estaban bastante tranquilos, que venía ayuda, a lo que respondía, generalmente siempre hablaba el mismo, de unos 30 años, medio verbal, medio en seña, nos explicó que el motor de 8 Cv habia partido el espejo de popa (faltaba) y se había hundido hacía ¡3 dias! y que se habian bebido las dos botellas de agua que llevaban, hacia ya un dia, les dimos una barra de pan bimbo y dos latas de atún en aceite y una de sardinillas en tomate, no teníamos más, nos habiamos comido los bacadillos que llevabavamos una hora antes de encontralos, eran las 16 horas aprox. A las 17,20 llegó una salvamar de Salvamento Marítimo y chapó a la profesionalidad del personal, les facilitaron mantas térmicas, bocadillos y me pidieron mis datos.
Perdón por lo extenso del relato, tengo más, relatos jocosos, (
son 40 años navegando) pero en el mar tambien se encuentra estas situaciones que te permiten ser solidarios.
Han pasado cinco años y aún me acuerdo de esas negras caras, con esos ojos enrojecidos y desencajados, con una extraña tranquilidad como de aceptación de la fatalidad de su viaje y el roce suave de su mano cuando les dí el agua y lo poco que podía darles, como de agradecimiento, independientemente de los mercis que nos decian cada dos por tres, los gestos es lo que tengo grabado despues de cinco años.
