Subiendo en invierno para mi tierra, salía de Motril pegado al espigón soltando los matafiones de la mayor. Tan concentrado estaba, que No me di cuenta que se acababa el espigón, ( como me cuesta ponerme zapatos incluso en invierno), cuando el barco pego un bandazo por el mar de fondo, me abrazo a la mayor y al girar el cuerpo, lanzo una patada al aire como si fuera en una final de copa del mundo. Acabo estrellando el dedo gordo del pie derecho contra un winche. Menos mal que no me rompí nada, pero hasta que abría la herida, a la altura de San Vicente ( con gran escándalo de sangre y pus por toda la bañera,) tenia el dedo como una alcachofa. Me pase el viajecito con fiebre y temblores por culpa del dedo gordo.
Ya me han quitado la uña dos veces y no se cuantas veces me he acordado de ese suceso de finales de año en el 2009 y de un espigón mas corto de lo que preveía.
te deseo una pronta recuperación y gracias por la historia, por lo menos a costa del pellejo de otr@s haber si aprendemos
