El Velsheda estuvo de visita en el Port Vell de Barcelona, y es impresionante su estado de conservación y mantenimiento, cuánso con ochenta años de existencia parece recién salido del astillero.
Regresé a las pocas horas de haberlo admirado,y tenía ya todas las cabinas y tambuchos barnizados protegidos con lonas, para que el sol y la polución no lo dañaran.
No quiero ni pensar cual es el grado de dedicación y coste para mantener en estado de revista un Clase J. con una eslora de más de cuarenta metros.
Aun así es una gran suerte que se hayan podido recuperar, restaurar o rehacer varios ejemplares de los que quizás sean los barcos más elegantes de la vela deportiva.
Saludos
