Es seguro que casi ninguno de nosotros pretende correr o capear un temporal y que además, aunque solo sea por la buena información meteorológica y las cortas travesías que en general nos planteamos, es fácil que no nos veamos en esta situación.
No obstante, últimamente ante las fundadas, interesantes y amenas exposiciones que nos brinda sobretodo el cofrade Caribdis, me ha entrado como nunca la duda sobre la bondad de las clásicas soluciones de construcción de la quilla corrida, la popa noruega o el desplazamiento pesado como factor de seguridad en la mar.
El maravilloso equilibrio que supone el barco: medio pez, medio pájaro, con la intervención humana, por esas tres cuartas partes de nuestro planeta, ha sido estudiado desde tiempos muy antiguos. Y me parece que es desde hace poco, que los científicos y especialistas, están revolucionando las formas y los pesos.
He oído varias veces que un barco de quilla corrida no es seguro en popas. Nunca he entendido el por qué, y sigo pensando que la estabilidad de rumbo que da la quilla corrida, es precisamente un factor de seguridad para evitar orzadas o arribadas incontroladas. E incluso que la popa noruega al estilo Colín Archer, evita precisamente el ser alcanzado por una ola amenazadora.
Agradecería, fundados argumentos en esta materia.

