El barco perfecto no existe y el diseño ha evolucionado mucho a lo largo de todos estos años de vida de estos nobles representantes de una época gloriosa de la construcción naval - sobre todo sí la comparamos con la tierra quemada que vivimos ahora. Es normal que muchos detalles puedan ser mejorados desde la perspectiva actual, pero esta generación de barcos y más en concreto los Puma son un ejemplo excelente de las buenas cualidades constructivas de aquella época. Todavía quedan muchos muy lozanos que no sólo atesoran muchas travesías, sino que han formado varias generaciones de aficionados de todo pelaje y condición, perdonando muchos fallos y soportando maltrato y laxo o nulo mantenimiento. De igual modo que nuestros vecinos no escatiman homenajes y alagos a sus clásicos, deberíamos hacer otro tanto con los nuestros, que con todo el derecho merecen estar en un sitio de honor en la historia de la náutica deportiva.
