Cofrades.
Algo se ha hablado sobre la conveniencia o no de llevar animales a bordo. Pues bien, tras doce días navegando con un gato a bordo os puedo decir que la experiencia ha sido muy positiva.
Con un buen cajón de silicagel donde podía hacer sus necesidades y comida para rato, el gato se portó de coña en el barco. Al principio le costó un poco acostumbrarse al balanceo, pero una vez cogió confianza se lo pasó de maravilla, o al menos eso pensamos nosotros. Eso sí, al llegar a cualquier pantalán le entraban ganas de ir por ahí a marcar territorio y eso puede suponer perderlo para siempre. Hay que tener cuidado. Sin embargo, la tranquilidad con la que se comportó cuando nos azotaron los temporales de este agosto, la serenidad que transmitía, y la excelente alarma que supone por las noches, puesto que reacciona ante cualquier ruidito o movimiento extraño, han hecho del gato un excelente compañero de viaje.
Os dejo un vídeo de Coco a bordo.
http://es.youtube.com/watch?v=b5mnrb3vVpo
Mis respetos.