La verdad es que mientras la siniestralidad no aumente excesivamente, no creo que las cosas cambien en el sentido que la mayoría (creo) queremos.
Sin embargo y dejando de lado las desgracias occuridas este verano (pienso en particular en la muerte de las dos niñas por culpa de las hélices), por muy molestan que sean algunas actitudes de nuestros vecinos de fondeo no dejan de ser eso: un estorbo y punto.
El día que las compañías de seguros tengan que hacer frente a mayores destrozos e indemnizaciones consecuentes, ya se encargarán de hacer presión sobre la DGMM para que ponga remedio... y aumentarán sus primas.
Tal vez la solución, más que por parte de la DGMM, nos venga de la mano de las aseguranzas: si la prima anual fuera muy alta, pero que se pudiera rebajar con certificados de asistencia a cursos de navegación, se incitaría la gente a formarse mejor. Lo que se gastarían los patrones en cursos se restaría de su pago anual al seguro y ganarían una mejor formación marinera. Estaría bien, del mismo modo, que las empresas de alquiler de barcos concedan también descuentos a quienes aporten la prueba de una mejor formación en la materia.
¿Utopía, tal vez?
