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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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Acabo de encontrar este interesante artículo en una web de Perú (espero ue el autor no se mosquee
pero no podia meter el linkQue os aproveche ![]() Velas: tejidos y su historia Con el descubrimiento de los tejidos sintéticos a mediados de los años 50, y el abandono de las velas de lonas de algodón que durante tantos y tantos siglos habían arbolado todos los barcos, empezó una frenética carrera en busca de la vela perfecta. Las reglas del juego siempre han sido las mismas: evitar el estiramiento de los tejidos, consiguiendo así mantener la forma que el velero considera que es la optima cuando la vela está sometida a las tensiones de trabajo al navegar. Así mismo, un montón de parámetros como costes, peso, resistencia, durabilidad, etc. ayudan a convertir este propósito en un verdadero quebradero de cabeza para los veleros. En apenas medio siglo, los avances tecnológicos han sido impresionantes y en los últimos años la aparición de nuevos materiales a un ritmo estrepitoso, crean dudas más que razonables de si sus conocimientos en “velas” están al día. La invasión de nuevos nombres apenas deja tiempo al navegante para aprender y asimilarlos, mas aun, cuando la inmensa mayoría son productos prácticamente similares pero registrados o patentados con nombres comerciales distintos. La realidad, simplificando y estandarizando, es mucho más simple, pues podemos llegar a clasificar todas las velas en dos grandes grupos: los tejidos convencionales y los laminados. Las materias primas utilizadas no son mucho mas complejas, pues si obviamos las marcas comerciales de las químicas o petroquímicas que los inventan, nos quedamos con cuatro grandes grupos poliéster (Dacron, Mylar, Vectran, Pentex,...), poliamidas (Nylon), aramidas (Kevlar, Twaron, Thechnora,...) y carbono como materiales. En cuanto a fabricantes de tejidos, no excede de complicación pues tan solo son tres o cuatro los proveedores de todas las velerías del mundo: Dimension Polyant, Contender; Bainbridge y North Sails / Tejidos Convencionales: Dacron y Nylon, nuevos materiales para los mismos tejidos Sin lugar a dudas, el primer gran avance tecnológico en el mundo de las velas, aparece con la incorporación del tetraftalato de polietileno; un poliéster derivado del petróleo. Para muchos de los navegantes, conocido como “Dacron”. Tenemos que tener muy presente, que “Dacron” es un nombre comercial que recibe este material, al igual que: Tergal, Teteron, Tetiral, Trevira o Terlenka; Que también lo son. Así pues aunque sea mas correcto hablar de tetraftalato de polietileno, no romperemos la tradición y seguiremos refiriéndonos a este por uno de sus nombres comerciales, el Dacron. Para comprender la evolución de los tejidos de Dacron, explicaremos su evolución haciendo un paralelismo con el proceso de fabricación de este. En sus inicios, el Dacron tan solo se aplicaba al sistema convencional de tejer, totalmente estandarizado por la industria textil, con bobinas de longitudes variables, pero anchuras estandarizadas por los telares. Es este proceso de fabricación textil de los telares, es determinante para entender la estructura del tejido y su comportamiento al someterlo a las tensiones de navegación. Los telares parten de un hilo. Su fabricación, ya es notablemente compleja, pues el control de temperatura y humedad serán determinantes para la resistencia final del hilo. Es en este punto, donde se determina la orientación molecular lineal del material y por ejemplo donde podemos “preestirar” el material para disminuir una vez fabricado su estiramiento. Una vez fabricado el hilo con sus propiedades especificas, fabricaremos el tejido mediante unas urdimbres estivados longitudinalmente en la pieza, entrelazados por una trama en sentido transversal, formando así el tejido tafeta con ligamentos uno a uno entrecruzados. Este tejido, de comportamiento similar en sentido longitudinal o transversal en un principio, puede variar en función del grosor del hilo empleado en la trama o la urdimbre o por ejemplo, en la disposición de estos. Imaginemos por ejemplo que los hilos de la urdimbre, discurren rectos mientras que los de la trama se curvan zigzagueando para pasar por arriba y abajo; el estiramiento a lo largo entonces, tan solo seria el propio del hilo de la urdimbre. Por la contra, a lo ancho el tejido se estiraría notablemente al eliminar las curvas de la propia estructura. Todos estos parámetros sumados al descontrol aparecido en el momento que las tensiones actúan en sentido diagonal, han sido y siguen siendo un quebradero de cabeza para los veleros, hasta la aparición de los laminados a mediados de los años 80. No debemos obviar en el proceso de fabricación del tejido de Dacron, la gran importancia que tiene el proceso de calentamiento, pues el resultado de someter el tejido a temperaturas aproximadas de 200 grados centígrados, es compactar el entramado hasta una reducción del 20% de la superficie, obteniendo así una importante disminución de la elasticidad y un compactado imposible de obtener mecánicamente al tejer. No obstante, aunque mejoraron notablemente las prestaciones de las velas con relación a su calidad, poco variaron sus formas, pues el comportamiento del tejido en si aunque era diferente materia prima, seguía siendo el mismo. El problema en las velas de proa persistía, pues su forma triangular con el gratil en diagonal, implica indiscutiblemente tensiones diagonales que deforman el tejido. Problema no tan plausible en las mayores de gratil vertical y mas bien sujetas. El paso siguiente, fue emplear materiales de relleno en la tela para disminuir así el movimiento entre los hilos, reduciendo consecuentemente el estiramiento en la diagonal. Pero no fue hasta la aparición del proceso de impregnación que se lograron notables mejoras en este sentido. En el proceso de calentamiento de la pieza tejida, esta se sumergía en una solución de melamina, químicamente similar al hilo empleado en el tejido, al calentarlo, los materiales se unen molecularmente, formando fibras mucho mas resistentes al estiramiento diagonal y manteniendo similares los longitudinales y transversales determinados en el proceso de tejido. Posteriormente, se aplicaron los revestimientos, cuyo objetivo era disminuir aun mas el estiramiento diagonal, manteniendo intactos el longitudinal y transversal. La tela de Dacron ya impregnada, es bañada en una solución uretanada y posteriormente esta es introducida a la fuerza en el tejido mediante una cuchilla caliente que lo comprime. El revestimiento rellena los pequeños huecos, obteniendo así un acabado uniforme en la tela. Todos estos procesos contribuyeron a obtener un tejido de gran calidad incluso empleado en la actualidad por su gran prestación en mantener la forma que el velero diseña y con un bajo estiramiento. La propia firmeza que posee, supone que una vez estirado o sometido a fuerzas superiores a las que puede soportar, se deteriora y deforma notablemente. En el proceso evolutivo o de fabricación final en el tejido de Dacron, encontramos el calandrado, donde mediante unos rodillos metálicos y calientes, el tejido es sometido a una gran presión con el fin de eliminar toda la porosidad existente. Pareja en la evolución del Dacron, encontramos la del Nylon, que con una gran elasticidad y unas propiedades dinámicas distintas al Dacron y con procesos de fabricación muy similares, fueron y han sido la solución perfecta para las velas portantes. La gran superficie de los espis y su tipo de trabajo, sometido a cambios bruscos y fuertes de tensiones en su superficie, conllevo la búsqueda de materiales muy ligeros y con gran elasticidad para poder sostener mediante grandes superficies, las fuertes y repentinas tensiones que sufren los espis al navegar en popa. La elasticidad del nylon, junto su gran ligereza con relación a la resistencia, pues en un tejido de nylon de 0,9 onzas, hallamos igual resistencia en uno de Dacron de 6 onzas, son las aptitudes que le han permitido seguir siendo utilizado mediante tejido convencional, como materia prima de todos los espis hasta el día de hoy. El proceso de fabricación de este es muy similar al del Dacron, pero como revestimientos para reducir la porosidad y por tanto el flujo de aire a trabes suyo, se utiliza revestimientos de poliuretano. El compactado del tejido es inferior al del Dacron para no perder sus cualidades de elasticidad. Por cierto, la unidad de peso utilizada para la velería, es la onza, que equivale a 27,284 gr/m2; con lo cual a igual resistencia y durabilidad de una vela, preferiremos la de menores onzas, pues con relación a la misma superficie, pesará menos. El problema reside en el coste, pues normalmente son nuevos materiales de mayor coste. Laminados: desaparecen los tejidos convencionales Aunque mejorando las técnicas de fabricación y consecuentemente sus propiedades, el Dacron sigue empleándose en gran cantidad en la actualidad, pero es una realidad que, en su origen, sigue siendo un tejido tafeta entrecruzado una a uno y por lo tanto siempre aunque se haya conseguido reducir notablemente tendrá estiramiento. Además y mas importante, el problema reside en su origen, pues el hilo de Dacron se fabrica con una orientación lineal de sus moléculas. No es hasta este punto del origen, donde partiendo de un principio diferente solventamos este problema. A principios de los setenta, con un poliéster parecido al utilizado en el Dacron, inventaron el “Mylar” un material aparentemente similar pero esta vez con una orientación molecular en todas direcciones, permitiendo así no obtener un hilo sino una superficie uniforme homogénea con igual estiramiento en todas sus direcciones, pues su estructura molecular así esta formada. La aplicación del Mylar por si sola fue totalmente infructuosa, pues las laminas eran demasiado frágiles e inmanejables, pues impedían el trimado de las velas al convertirlas en totalmente estáticas. Otras aplicaciones de las laminas de mylar, para conocer mejor este material, ha sido por ejemplo el envoltorio de los paquetes de tabaco. La solución definitiva apareció con la com binación de los dos conceptos. Aparecen los laminados que en su concepto mas simple son un bocadillo donde el pan son finas laminas de Mylar y el relleno una infinidad de posibles materiales tejidos o simplemente hilos estibados y ordenados. Las distintas capas son unidas entre si mediante colas. El resultado obtenido es muy satisfactorio, pues siendo mucho mas ligero que los tejidos convencionales conseguimos resistencias similares. Este simple concepto de fabricación donde obtenemos los beneficios del tejido convencional y el Mylar, junto al gran avance tecnológico en las últimas décadas, ha permitido utilizar infinidad de materiales tecnológicos con elevadísimas prestaciones en la fabricación de velas laminadas. Kevlar, Twaron o Technora, todos ellos distintos nombres comerciales para las aramidas, unas fibras de poliamida de módulos elevados, han sido un sustrato perfecto para los laminados, al igual que el Vectran , PBO o Pentex, una fibra de poliéster de módulos elevados o Dyneema y Spectra, polietilenos también de módulos elevados. La disposición de estos materiales así como su combinación, ha resultado una infinidad de laminados distintos, cada uno con nombre propio, con diferentes propiedades y precios. Es en este momento, cuando el armador de un barco debe plantearse en función del presupuesto que dispone y la utilización que va a dar a la vela que laminado es el adecuado, pues los precios en función de las prestaciones son muy variados. Por ejemplo y sin querer asustar a nadie, es popularmente conocido que existen diferentes calidades de aceros inoxidables totalmente identificadas y catalogadas; pues exactamente sucede lo mismo con el Kevlar por ejemplo. Las distintas propiedades de estos elementos, se podrían tabular en 4 grandes rasgos o cualidades para poder compararlas. Estas serán determinantes para la fabricación del laminado, pues utilizando unas o otras o la combinación de varias, nos proporcionaran un laminado con las cualidades que deseamos. Tenacidad, flexibilidad, resistencia al sol y elongación hasta rotura, son los parámetros comparativos de las distintas fibras que podemos utilizar como sustrato de un laminado, así mismo, se han comparado con el Dacron y el Nylon para apreciar sus grandes diferencias. TENACIDAD FLEXIBILIDAD RESISTENCIA UV ELONGACIÓN PBO 44 27% 1 a 1,5 meses 2,5 % Carbono 100 100% No afecta 1,5 % Spectra / Dyneema 33,5 No afecta 6 a 7 meses 5% Kevlar 24 28% 2 a 3 meses 1,5% Twaron 24 27% 2 a 3 meses 2% Technora 28 7% 3 a 4 meses 4% Vectran 23 15% 1 a 2 meses 2% Pentex 10 No afecta 6 meses 6% Dacron 8 No afecta 6 meses 8% Nylon 9.5 No afecta 3 a 4 meses 13% Dichos valores, seran tratados tan solo a titulo comparativo entre ellos, pues los resultados pueden variar en funcion de las caracteristicas del tes t; pero sirven de gran ayuda para comparar y conocer las diferentes propiedades de cada una de las fibras. La tenacidad es un indicativo de la carga de rotura o fuerza que debemos aplicar para romper una fibra; el valor indica la carga a aplicar para romperla. La flexibilidad, expresada en porcentaje, nos muestra la capacidad de mantener la tenacidad después de ser doblada un ciclo de 60 veces. La resistencia UV, es un indicativo del deterioro del material por el efecto del sol; sometidos a rayos UV, el valor indica el tiempo que tarda en perder el %0% de sus propiedades. La elongación, nos muestra la longitud de estiramiento del material antes de romperse expresada en porcentaje de su longitud inicial. La aparición de nuevos materiales desarrollados para ser utilizados en otras áreas, principalmente y por desgracia en el campo militar, permiten al cabo del tiempo que su coste disminuya y pueda ser aplicado en la vida civil. El mas famoso de los ejemplos ha sido el Kevlar utilizado en los chalecos antibalas y como futuro próximo, pronto oiremos hablar del “M5” una fibra altamente tecnológica de nueva creación empleada de momento tan solo para usos militares. Así pues a modo de conclusión, indistintamente del material de construcción de la vela, que en la mayoría de casos será de prestaciones similares sino iguales pero con distinto nombre comercial, seguiremos a merced del diseño de nuestro velero, el cual con un corte determinado será el que logre que nuestro barco “ande” mejor. Joan |
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