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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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No soy supersticiosa. O al menos no me tengo como tal. La verdad, no creo en todas esas chorradas. Solo hay una cosa que cumplo desde niña y que dicen que trae buena suerte. No sé ni por qué lo hago, pero cada vez que me encuentro un botón lo recojo. Una tontería, ya lo sé, pero si lo veo soy incapaz de dejarlo en el suelo. Lo más curioso es que los meto donde primero pillo y luego desaparecen como por arte de magia. Es una manía tonta, y ya digo que no me trago esas leyendas que cuentan, no tengo problemas para pasar por debajo de una escalera, y ya perdí la cuenta de los espejos que llevo rotos sin que ello me quite el sueño.
Mi abuelo Miguel siempre, siempre, llevaba un corcho en el bolsillo. Decía que era para los dolores. Pero no en cualquier bolsillo, sino en el del lado que le dolía. ¿Qué le dolía la muela izquierda? Tapón de corcho al bolsillo izquierdo. ¿Qué el dolor le venía del costado derecho? Pues al correspondiente bolsillo. Y a la noche lo metía bajo la almohada. Siempre pensé que eran supersticiones de viejos, porque muchas abuelas del lugar me decían convencidas que sí, que funcionaba, y que realmente te aliviaba esos dolores. Era posible, claro, si pensamos en ello es lógico, la sugestión es el mejor placebo. Si crees realmente que algo, aunque sea un corcho, te va a quitar los males no te dolerá. Sin embargo hay otras cosas que no se les puede dar una explicación coherente. Dicen que cuando te pica una mano es señal de que te van a pagar algo. Y a mi llevaba unos días picándome. Bah, no le di importancia. La cosa es que también dicen que si te pones sin darte cuenta alguna prenda del revés también es señal de ingresos. El lunes por la noche, ya en casa me puse mi vieja camiseta verde, una roída camiseta que no quiero tirar, por cómoda, y porque es el tipo de prendas con las que suelo dormir. Lo de los camisones no va conmigo, pero es raro que duerma en bolas, a menos que esté en el barco debajo del nórdico (por aquello de que se calienta antes sin ropa). Bueno, pues el martes al levantarme, camino de la ducha mañanera me miro en el espejo y veo las costuras de la camiseta verde, estaba al revés. ¿Será verdad eso de que voy a cobrar? Para rematar la jornada, esa misma mañana en el suelo de un ascensor de mi zona de trabajo me encuentro un botón rosa…. y lo cojo echándolo al bolso. El caso es que anoche ya no estaba en el bolso. Tres señales, tres. ¿empiezo a alucinar o es que el café me ha sentado raro? Bobadas, ni caso. Ese mismo martes, o sea ayer, me pasé el día rascándome la mano. Una compañera en el trabajo, que se dio cuenta, me comentó: ¿Te pica? Si es esa mano es para cobrar, si te picara la otra es que vas a pagar tu. ¡Qué tontería! El caso es que voy al baño a hacer pis y ¡vaya! Llevaba el tanga puesto al revés. No sé ni como me había dado cuenta, porque por fuera es de encaje y lleva algunos brillantitos, con lo cual algo debiera haber picado. Pues no, ni enterarme. Quizá sea una tontería, ya se sabe que la lencería de calidad tiene lo que tiene, es suave y no pica. Intentaba convencerme a mi misma de que eso de las supersticiones es una chorrada, pero había una vocecilla ahí que me decía: pues chica, un ingreso extra no te vendría nada mal este mes… Hoy muy temprano, nada más salir de casa me he encontrado medio botón. Estaba roto, y aún así he vuelto a recogerlo (¿será un tic?) . Ya es mucha casualidad encontrarse 2 días seguidos botones por el suelo. ¿O es que antes no me fijé en ellos? Sea como sea, esta mañana, media hora después de recoger ese medio botón roto he recibido la noticia: voy a recibir una pequeña cantidad de dinero que esperaba desde hace mucho, muchísimo tiempo, tanto que ya la daba por perdida.¿Y ahora qué? Es mucha casualidad, oye. Sí, quizá sea sugestión, ya, ya. Pero da que pensar, da mucho que pensar, porque no es la primera vez que me pasa. Ya me ha pasado varias veces, lo de esas señales, y es algo que nunca falla. ¿Me lo creo o no me lo creo? Por si acaso, haré caso a mi madre de aquí en adelante. Balancearse en una silla dicen que trae enfermedad y muerte. Y las puertas y cajones abiertos que trae ruina. Lo de las puertas y cajones es una de esas manías mías que me saca de mis casillas, no puedo verlos abiertos o mal cerrados, así que es algo que no me costará trabajo, y me gano el por si acaso. Lo que no tengo claro es que si me rasco la mano aunque no me pique me subirán el sueldo o no. Por probar…. Y vosotros, ¿tenéis en cuenta alguna superstición o conocéis viejas historias de estas?
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Las chicas buenas van al cielo. Las malas a todas partes
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