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Predeterminado Wimbledon no sólo son las pistas de tenis

Hola a todos

Me podéis decir que es un barrio del suroeste de Londres; pero para hablar del suburbio y de los triunfos de Nadal en sus pistas, éste no es el foro más apropiado.
Sin embargo, voy a contar algo de ese nombre que tiene que ver con la mar y su historia.

Empiezo …

El rey Jacobo I de Inglaterra era un mariconzón, bueno, vamos a guardar las formas; era homosexual y por eso enviaron a la corte a George Villiers, un auténtico adonis.

El rey de enamoró perdidamente de él e iniciaron relaciones. (¡De qué nos vamos a asustar ahora!, pero declaró públicamente en 1615 lo de “Si Cristo tuvo a su Juan, yo tengo a mi George” y eso, como comprenderéis, era muy fuerte)

¿Quereis conocerlo?




Bueno pues el tal George alcanzó en menos de dos años, de manos de su querido, todos los registros nobiliarios, llegó a ser primer ministro y se convirtió en la persona más importante en esa corte y aunque sí era un encantador, seductor y sobradamente preparado en las artes amatorias, en absoluto lo estaba para los temas políticos o militares; pero consiguió mantenerse en el poder a lo largo de los años.

Esa atracción irresistible también cautivó al sucesor del rey , Carlos I , que aunque no era homosexual , ( pero subdesarrollado desde niño pues a los tres años ni sabía caminar o hablar y de adulto sólo alcanzó 1,62 metros de estatura) sentía fascinación por él por lo que siguió en su reinado de valido.

Él ya era el todopoderoso Duque de Buckingham y llamó a un amigo; Edward Cecil se llamaba, para que ejecutase una importante misión.

El Duque se había enterado por unos espías que a Cádiz llegaría un importante cargamento de oro y plata.

El cometido era apoderarse de él por la cara. (La excusa del ataque era el mal tratamiento que le habían dado en España al Príncipe de Gales, ahora rey, y a él mismo que lo acompañaba cuando estuvieron en la corte española para solicitar la mano de la infanta María Ana, la hija menor de Felipe III. - Ahora recuerdo que AP-R refleja esta visita en un lance de su espadachín a sueldo en su primer libro de la serie El Capitán Alatriste, y más tarde reflejado en los inicios de la película Alatriste - )

Se preparó una expedición con naves inglesas y holandesas llegando a casi a cien embarcaciones. Nueve importantes barcos de guerra, veinte mercantes fuertemente armados y gran cantidad de plataformas cargadas de cañones por parte inglesa y 15 barcos de guerra holandeses con Guillermo de Nassau al frente y 10.000 soldados de apoyo.

Antes de zarpar se le concedió a su almirante, Cecil, el título de Vizconde de Wimbledon y ya con ese nombre será conocido.

Ya desde el principio las cosas no le salieron bien: No se habían calculado apropiadamente las provisiones y a los pocos días ya estaba racionalizada la comida, que encima era infecta.

Sobrevino una tempestad que se llevó por delante la mayoría de las mal estibadas lanchas de desembarco, y los barcos, pobremente mantenidos, comenzaron a tener vías de agua por lo que se pasaron achicando casi toda la travesía; pero al final Wimbledon, con su flota, se presentó al amanecer del sábado primero de noviembre de 1625 ante Cádiz dispuesto a llevarse el sustancioso botín.

Hubo sorpresa mutua: los españoles porque se creían en principio que era la flota de Indias y los anglo-holandeses por que la flota del tesoro no estaba en Cádiz.

Pero una vez allí se dispusieron a tomar la ciudad para llevarse lo que pudieran.

Lo que ahora os voy a contar es como un como un vodevil muy oculto en la historia naval inglesa por lo que es muy poco conocido.

Cuando fueron a coger las armas que estaban almacenadas en las bodegas, se dieron cuenta de que la mitad de los mosquetes eran inservibles por estar fabricados ¡sin boca! y la mayoría de su munición eran de otro calibre , pero esto no era su mayor problema…

Aunque en la bahía había fondeados siete galeras y catorce galeones. Wimbledon optó por establecer primero una cabeza de puente en el Puerto de Santa María y mandó a su vicealmirante, el conde de Essex, por medio del código de banderas que el mismo había inventado, a que ejecutara dicha acción con su escuadra.
Como allí no se movía nadie, le mandó una falúa de avisos que regresó diciendo que ni él, ni sus capitanes tenían dicho código de señales por lo que no entendía tal profusión de banderas en sus mástiles.

Se entretuvieron para establecer las señales y al fin la escuadra de Essex entró en la bahía; pero en su cabeza no estaba por seguir las órdenes recibidas.

Ellos eran muchos y la rendición de la plaza era cosa suya tal y como lo había hecho su padre en el ataque a Cádiz de 1596, tocó a zafarrancho y se lanzó, con su imponente Swiftsure a la cabeza, contra las embarcaciones fondeadas.

Wimbledon vio impotente como las baterías de Cádiz empezaron a barrer los barcos de Essex que tuvieron que retirase fuera de su alcance, mientras que los barcos españoles ,escapando , se refugiaron en La Carraca , hundiendo luego viejos barcos para taponar la bocana de entrada.

Al cabo del tiempo tenemos ya a toda la inmensa escuadra ingresa fondeada en el centro de la bahía fuera de distancia de las baterías gaditanas para decidir qué hacer.



Wimbledon al final decidió no atacar la ciudad con su descomunal fuerza si no empezar por el fuerte de El Puntal para eliminar un incordio que les molestaría en la toma final.

Ordenó al holandés Guillermo de Nassau que con sus barcos y las baterías flotantes rindieran la plaza.

Tú por mí la verdad es que los holandeses no se entendieron con las baterías flotantes inglesas, tanto que incluso los proyectiles pasaban más cerca de los barcos que del fuerte.

Cuando ya se habían hundido dos barcos holandeses, se decidió paralizar el bombardeo e iniciar el desembarco, pero lo hicieron por donde Wimbledon no lo había autorizado; justo debajo de la fortaleza que, aunque tenía pocos sirvientes y sólo ocho cañones, fueron barridos por los defensores.

Dos días les costó tomar el fuerte y mientras Cádiz se había reforzado, siguiendo las indicaciones del famoso Fernando Girón que ,aunque preso de un doloroso ataque de gota, va revisando en un palanquín las fortificaciones y distribuyendo las guarniciones de soldados de acudían de los alrededores.

Así que tenemos a 10.000 ingleses desperdigados en torno a la almadraba de Hércules ya que si se acercaban a las inmediaciones de Puerta Tierra serían abatidos por una bien organizada defensa.

Wimbledon se entera por unos espías que fuerzas del corregidor de Jerez, Luis Portocarrero está rodeando la bahía a punto de cruzar el puente.

Por temor a que lo ataquen por la retaguardia ordena a los 10.000 soldados avancen por los zapales de las salinas para hacerles frente.



Nadie se había dado cuenta de que para esa expedición había que llevar provisiones y agua por lo que cuando pararon en medio de la nada, rodeados por los vericuetos de los estanques salineros, haciéndose de noche sin tener nada que comer ni de beber los soldados estaban al borde de la rebelión.

Llegaron a unos almacenes donde estaban almacenados los barriles de vino a la espera de la llegada de la Flota de Indias y los soldados bebieron, bebieron y bebieron;
cuando apareció Wimbledon y vió lo que estaba pasado, ordenó que se requisaran los barriles de vino.

Tuvo que salir por pies, protegido a tiros por su guardia personal.

Al día siguiente había que ver la escena: 10.000 soldados borrachos tirados por las marismas renegando de la suerte que les había reunido allí.

Ante ese espectáculo y sin esperar a nadie Wimbledon regresó a sus barcos dejando atrás un reguero de resacosos que cayeron en manos de los de Portocarrero

Una semana duró esta aventura, porque el viernes 7, salieron de la bahía de Cádiz dándose por terminada la misión.

Para no alargar no os voy a contar el desastroso regreso pero los barcos que pudieron soportar las tormentas, fueron llegando durante meses a los puertos ingleses e irlandeses con las tripulaciones diezmadas por las enfermedades y el hambre.

SaludosAndrés
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