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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#1
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Había una actividad frenética y poco usual, aquella calida mañana de primavera, en el puerto. Ya me extrañó ver, a dos marineros en un bote, sacando la basura que el viento arrincona en una esquina del dique y que antes los humanos, hemos tirado al mar. Era extraño también, la limpieza del cuarto de baño, como extraño ver por primera vez, una maquina aspiradora actuando en calles y aceras, un coche de la policía local con los policías patrullando, ver las terrazas de los bares como nunca habían estado y que siempre así deberían estar, ver las “banderitas” nuevas en sus mástiles y, sobre todo, comprobar que el numero de marineros era, al menos, el doble de lo habitual.
Pero lo mas extraño fue ver, al oculto gerente. Inspeccionaba por primera vez en muchos años, las instalaciones y más extraño aun, que mostrara una cara sonriente y amable con los usuarios e incluso se dignara saludarnos. No me hizo falta preguntar el motivo de aquella rara actividad. El dueño del bar donde desayunaba, que era tan antipático como cotilla, ya antes de servirme el café, me espeto: Por lo visto, hoy viene “fulanito” al barco de tu vecino. No dije nada, cualquier comentario, ante aquel personaje, podría ser utilizado en mi contra. El tal “fulanito” era un político con muuuuucho poder en la comunidad autónoma Seguí desayunando viendo lo hipócrita de la situación, cuando vinieron a mi mente, como un cohete de Calabuch, los recuerdos de Bienvenido Mr. Marshall. Después de tantos años, si bien el escenario era distinto, todo era lo mismo. Allí estábamos, con nuestra banderita del partido del “fulanito”, cambiando nuestro derecho a exigir por una implorante suplica, al son de una música que decía: Os recibimos con alegría, ¡ole tu madre, ole tu tía¡. No, no llevábamos el sombrero flamenco de papel, pero allí estábamos todos, esperando que un milagro foráneo nos solucione nuestras muchas penurias, pero al igual que en la película de Berlanga, la mísera y triste realidad, volverá mañana al puerto, como antes volvió a Villar del Rio. Con estos pensamientos estaba, cuando sentí un escalofrió seco y duro ¿seré yo el personaje del “cascarrabias”?. Pagué la cuenta y salí corriendo hacia mi barco. Me voy a navegar. P.D. Como amigo vuestro que soy, os debo una explicación. Y esa explicación os la voy a pagar: Esta historia es muy triste para que apareciera la RUBIA |
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