En 2008
me ocurrió ésto.
Ayer fuí a mi club a dar una vuelta con el barco por la ría, achicar agua y poner algo de orden a bordo, y cuando me voy acercando con el botero al barco, observo que, por segunda vez poco más de dos años, me han vuelto a robar el motor auxiliar, motor que aún no había estrenado. Los ladrones, porque hacen falta mínimo cuatro manos para montar-desmontar el motor, fueron a tiro hecho, equipados para cortar cadenas y candados (lo tenía doblemente asegurado al soporte), solo se llevaron el motor y no tocaron nada más a bordo. Todo apunta a que fue un encargo. Omito extenderme más, si pongo aquí todo lo que me apetece decir, seguramente le estaría dando motivos al Tabernero para que me pusiese de patitas en la calle. He dado parte a la Guardia Civil y al seguro, que lo tengo a todo riesgo.
No hay copas, solo amargura, mala leche y deseos de que esos señores que se han llevado mi motor, que seguramente viven gracias a los aficionados a la náutica, acaben retorciéndose en el más terrible de los infiernos.