Os presento a mi labrador. Pesa 40 kilos y es un navegante experimentado; nunca mea en el barco, pero cuando sale, inaugura el pantalán. Por si acaso, siempre llevo empapadores de esos gigantes útiles para las camas.
Intento no darle de beber directamente, sólo le pego un mangerazo de cuando en cuando, se refresca y mordisquea el chorro de agua de la mangera y se mantiene hidratado. Para más señas, se llama Sr. Ramirez y difruta como un enano tirandose al agua para agobio de la almiranta.
Y eso es verdad.... ¿como es tan frecuente que a los que nos gustan los animales en general y a los perros en especial, nos encante navegar? ¿Será una forma de atavismo de los antiguos pescadores?
Una ronda

y buena mar
