Hace una semana aproximádamente al amigo Don Armano, poco antes de llegar al fondeo, se le soltó la tuerca de la hélice. La hélice no llegó a desprenderse, pero si la tuerca de latón o bronce que tiene un coste de cuarenta y tantos pichiqueuros.
Pués hoy, con dos cojones y preparados con una botella de buceo ha ido a buscarla y la ha encontrado. Y es que cuando hay fé en lo que pretendes, todo es posible.
A ver quién dice que esto no es encontrar una aguja en un pajar.
Un saludo. Comed mucho, bebed mucho y xxxxxx más, que el mundo se acaba.
