Lo que recuerdo de niño es que, en mi tierra (La Coruña),
Patrón quedaba solemnemente reservado para el mando absoluto en un barco de pesca. Y
Capitán, sólo se le llamaba a los capitanes de la Marina Mercante, y no a todos. Respecto a la náutica deportiva/recreativa, los pocos que la practicaban solían trufar las conversaciones con palabras inglesas, y si alguna vez se referían a sí mismos como patrones o capitanes lo hacían con ironía o, directamente, con cachondeo.
Si comparamos las vidas y hazañas de esos patrones y capitanes, los modernos PY y CY no somos más que ocupantes de una realidad tan ridículamente mengüada que el traje que nos viene a medida, más que los viejos nombres, es eso: sus abreviaturas.
