En otros post he comentado que todos los trámites los he hecho en la capitanía de Sevilla o a través de ellos.
Hay una señora, de cuyo nombre no me acuerdo, que es un encanto, solo mira por ayudar y facilitar todo. Funcionarios así son un ejemplo, como nos iría si solo una cuarta parte fuera así.
Todavía recuerdo cuando hice el cambio de bandera de mi primer crucero, un Hunter Europa inglés. Los inspectores de capitanía vinieron a Córdoba a ver el barco y a las dos semanas tenía los papeles a mi nombre y matrícula española.
Con el tiempo me fui dando cuenta de la suerte que tuve al abanderar un barco del año 78, sin marcado CE, sin proyecto técnico, y todo resuelto en un plis plas.
Me alegro por Solera, y unas

porque capitanía de Sevilla siga siendo la excepción que confirma la regla del desastre de la naútica de recreo y su dependencia de Marina Mercante.