Yo en su caso sólo dejo entrar a mi hija en casa una vez haya pagado íntegramente la multa y muestre una actitud de enmienda, corrección y respeto ante sus padres...
Con el cuento de consentir hasta la saciedad las rabietas y mala educación de los hijos acabamos viendo padres esclavizados a la inmensa tontería de hijos consentidos. Y con ello no quiero que se confunda autoridad y respeto con violencia ni malos tratos.
La hija en un arrebato se tira al mar y sabes que ha llegado a tierra..., pues que peche con las consecuencias de sus actos y que vuelva a casa cómo pueda, para algo es ya mayor de edad.
Me temo que culpabilizando a los padres ésa no será la última batalla de la gentil señorita.
Saludos y a disfrutar de lo que queda de verano
