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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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para tod@s![]() Ahora, que estoy menos ocupado, me apetecía seguir escribiendo sobre marinos desconocidos. La inspiración me vino al pasar casualmente, eso sí, por una desconocida calle sevillana situada en un barrio del extrarradio; pero al contrario, el marino era ilustre y conocido: Vasco de Gama. ¿Pero es realmente conocido? ¿Y es conocida la revolución económica que supuso el descubrimiento de su ruta de la India? Creo que no. Todo el mundo sabe que era un gran marino y punto. Pero lo cierto es que su expedición de 1498 fue un prodigio de navegación a la altura de las más grandes de la historia y que quizás haya estado oscurecida por nuestra historiografía al uso, igual que la anglosajona lo hacía con las nuestras. Y al final así estamos; conjugando el verbo reivindicar. Así que me sumerjo en el Tratado de Alcaçobas para explicar que lo que se cocía en esa época. Como sabéis con ese tratado se ponía fin a una guerra entre gallitos, Portugal y Castilla, para saber quien ganaba la partida de los descubrimientos. La cosa quedó, en primera instancia, más o menos en tablas porque se le daba derecho a la primera a traficar y descubrir en exclusiva la costa occidental de África a cambio de renunciar a sus pretensiones a las Canarias y a las denominadas Indias Occidentales recién descubiertas. Digo en primera instancia porque más tarde seguían reclamando los portugueses que las tierras de estas Indias que se estaban descubriendo al sur de las Canarias eran suyas; un follón en el que medió el Papa fabricándose el definitivo tratado de Tordesillas, con la famosa línea imaginaria situada a 370 leguas al oeste de las islas Cabo Verde, adjudicando la zona occidental a Castilla y la oriental a Portugal. ![]() Esa costa africana estaba en el punto de mira de los portugueses desde mucho antes: Gil Eanes, Dinis Días,Diego Cao fueron los que iban navegando hacia el sur enseñando sus velas con la roja cruz de la Orden de Cristo y estableciendo lo que hoy diríamos waypoints hasta que por último, en 1488 , Bartolomé Días logró pasar el cabo de Buena Esperanza. Manuel I el Afortunado, casado sucesivamente con dos hijas de los Reyes Católicos, ![]() fue el que decidió llamar a un noble de 37 años, reconocido militar y nombrarlo almirante de una futura escuadra con la misión de ponerse en contacto con el mítico Preste Juan, que era el nombre de un supuesto gobernante cristiano del Lejano Oriente, según los fantasiosos relatos europeos de la Edad Media, a fin de establecer con él una ventajosa alianza. Este plan no tenía el apoyo de la nobleza pero a trancas y barrancas sacó adelante este proyecto que era idea original de su padre, Juan II (que curiosamente iba a estar comandado por el fallecido padre de Vasco: Estêvâo da Gama) Se armaron entonces cuatro navíos. Dos naos; de 120 toneladas el Sâo Gabriel y de 100 el Sâo Rafael construidos expresamente para la expedición y armadas con 20 cañones, junto con el Berrio (que rebautizaron como Sâo Miguel pero siempre fue reconocido por su primer nombre) de 50 y un carguero para los bastimentos. ![]() Se prepararon las cartas de navegación hasta los últimos descubrimientos de Bartolomé Días, las tablas astronómicas de Abrahan Zacuto, cuadrantes y astrolabios árabes además de varias agujas fiables. El mercante llevaría los suministros habituales para tres años como carne seca, galletas, vino, aceite, harina, etc. para acompañar los posibles reabastecimientos tanto de la mar como de tierra. El 8 de julio de 1497 zarparon de Lisboa, que en realidad en la época era el puerto, por llamarlo de alguna forma ya que era una ensenada, de Belén, con ciento y pico de tripulantes; Vasco a la cabeza comandando el Sâo Gabriel, su hermano Pablo a los mandos del Sâo Rafael y finalmente el Berrio junto con el mercante. El primero iba mandado Nicolás Coelho (que más tarde y con Cabral descubriría Brasil) y el mercante por Gonzalo Nunes, un políglota y experimentado marino que Vasco tenía a su servicio. ![]() En otra carabela les seguía el que más al sur entonces había navegado: Bartolomé Días que iba en su mismo curso al golfo de Guinea del que había sido nombrado gobernador. Pero Vasco no iba a seguir esas trilladas rutas sino que después de hacer vituallas y agua en Cabo Verde, gobernó hacia el oeste-sudoeste, casi hasta la costa del futuro Brasil (que la intuyó por los pájaros y la vegetación flotante) bajando de latitud hasta arribar, gobernando esta vez hacia el este, el 7 de noviembre a una bahía un grado más al sur de el cabo de Buena Esperanza descubriendo que no tenía que hacer nada, que lo hacía todo el viento y las corrientes. En el futuro esto se conocería secretamente por la marinería portuguesa como tomar barlovento: Dejar que el viento te empujase hacia el sudoeste y tras navegar leguas y leguas el viento te giraría al sudleste en un gran arco de círculo hasta depositarte en el sur de África. No es ninguna tontería, como puede parecer, lo que acabo de decir ya que había abierto como una autopista que emplearían hasta los famosos clippers en su rápido viaje por el té. Pero a lo que vamos; Vasco en esta navegada recorrió 4.600 millas durante 96 días sin ver tierra y por mares desconocidos cosa que nadie antes había tenido los bemoles de hacerlo. ![]() El 18 de noviembre por fin avistan al cabo que su descubridor había bautizado certeramente como de las Tormentas porque furiosamente un temporal azota las cuatro naves que los tiene tragando aguas y sin dar descanso a las bombas. El fuerte levante no sólo les impide avanzar, sino que los impulsa atrás en una macabra danza entre las crestas y el seno de las inmensas olas. Intentaron entre rezos maniobrar al sur para después empezar de nuevo; fue imposible. Sólo lo consiguieron el 25 de noviembre cuando la tempestad amainó y lograron sofocar un motín de los despavoridos tripulantes que exigían el regreso. Tras doblar el cabo recalaron en la bahía de San Brás el punto hasta donde había llegado Bartolomé Dias y allí repararon y descansaron durante 13 días. El carguero viejo y probablemente mal mantenido, estaba destrozado por las tormentosas singladuras por lo que tuvieron que dejarlo hundir trasladando lo aprovechable a los otros tres restantes navíos. Se dieron a la vela hasta que llegaron, el día de Navidad, al estuario de un gran río (el Limpopo). La costa era limpia y la bautizaron como Natal, nombre que pese a la posterior ocupación inglesa tan acostumbrada a bautizar lo bautizado, todavía persiste. Fueron barajando hacia el norte poniendo los padrões, que una especie de poste con los emblemas de Portugal que significaban el clásico “hasta aquí he llegado yo” para que el futuro otros no se adjudicaran el descubrimiento. ![]() hasta que se encontraron con una gran isla que llamaron Mozambique donde se tropezaron con los primeros barcos árabes que comerciaban las especias además del oro y la plata. Pasaron muchas aventuras rechazando las intrigas y los ataques por parte de los comerciantes árabes que veían peligrar sus intereses. Después de fondear en Zanzíbar y Mombasa llegaron a Malindi, el 15 de abril donde comerciaron y tuvieron la suerte que el reyezuelo les hiciera el mejor regalo: el piloto árabe Aben-Macbid, pero que se le conoce como Malemo Canaca que en árabe corrupto que significa “piloto-astrónomo” Con sus instrucciones y conocimientos Vasco de Gama aprendió el régimen de los vientos monzónicos, las cartas de las costas de la India trazadas a la manera árabe corriendo entre una red de meridianos y paralelos que dejaron a Gama boquiabierto y probablemente conocería un nuevo instrumento para tomar alturas de la polar llamado Kamal conocido más tarde en Portugal como as tavoletas. Aprovechó la peculiaridad de este régimen de vientos y con la ayuda de Canaca decidieron navegar de África a la India así que, según su roteiro ,(derrotero) navegó plácidamente durante 23 días en el mismo rumbo y tras ver de nuevo la aparición de la estrella polar que indicaba que habían pasado el ecuador y costear las islas Laquedivas fondearon el 20 de mayo frente a Calicut ,actualmente llamada Kozhicode, en la costa suroccidental de la India que era un importante puerto comercial. ![]() No se equivocó en su certera derrota; Allí se comerciaba la canela proveniente de Ceilán; la pimienta de Malasia; el jengibre de la India; el clavo de las Molucas; las perlas de los cercanos mares; las gemas de los montes indios; el sándalo, el benjuí, la nuez moscada, el azafrán… Vasco se dio cuenta que los mercaderes árabes no iban a dejar fácilmente que él les quitase el monopolio de las especias que habían montado, así que, prudentemente, envió a su políglota Nunes a enterarse antes que nada. Efectivamente, tanto la población como su gobernante Zamorin, bien aleccionados por los árabes, estaban en contra de la llegada de estos extranjeros que con esos barcos casi inexpugnables con sus tubos de fuego ante sus sambucos , podían someterlos a una voluntad extraña. Ante la insistencia de Vasco durante tres meses, el Zamorín no tuvo más remedio que recibirlo. ![]() Lo hizo en su palacio, sumamente enjoyado, entre fanfarrias y escoltado por cientos de guerreros entre baldaquines dorados y músicas de fondo. Después de una opulenta colación se intercambiaron regalos y cuando el Zamorín vio lo que se le ofrecía (doce cortes de tela, cuatro capirotes, dos lavamanos de cobre, dos barriles de aceite, seis sombreros, unos collares de coral, un barril de miel y azúcar en terrones) los rechazó diciendo eran más propios del jefe de una tribu africana. Lo que él quería a cambio de sus especias era oro, plata, coral y tejidos de color escarlata. En vista de cómo estaba la cosa, Vasco de Gama ordenó poner a la venta las mejores mercancías de abordo y aprovisionarse para el regreso. Solicitó del Zamorín un cargamento de especias de muestra para su rey y la respuesta del príncipe fue exigir, antes que nada, el pago de 600 xerafiris como impuesto por la venta de las especias. Intuyendo un posible ataque de los árabes, el 29 de agosto zarpó hacia el norte buscando un buen y escondido fondeadero para reparar sus naves y arrancharlas para el regreso. Arribaron a Goa, que en el futuro sería el centro portugués en la India, y al fin lo encontraron en la isla de Angediva. Cuando hubo viento propicio, levantaron anclas y encararon el regreso que fue penosísimo a causa del escorbuto que se llevó por delante en principio a 30 tripulantes dejando a la mayoría en malas condiciones pero pese a todo el 9 de noviembre ya estaban de nuevo en las costas africanas de Mogadiscio. Los árabes no se habían olvidado de ellos porque incluso allí fueron atacados por ocho bajeles que rechazaron hundiendo tres, pero al fin, el 8 de enero de 1499 llegaron a la amigable Malindi, la que le había proporcionado el fiel piloto Canaca, donde las sufridas dotaciones se repusieron de las pasadas penalidades. ![]() Se dieron de nuevo a la vela y cuando llegaron a Zanzíbar barrenaron el Sâo Rafael al no tener quien lo tripulase pues los embarcados que no se habían recuperado en Malindi, seguían muriendo por diversas enfermedades. El 20 de marzo, el Sâo Gabriel y el Berrio, los dos barcos que quedaban, doblaron el cabo de Buena Esperanza y a la altura de Cabo Verde y viendo la lentitud de la navegación Vasco entregó el mando de la Sâo Gabriel a su oficial, se embarcó con su indispuesto hermano en un rápido bajel para regresar prontamente a Lisboa con la noticia que habían llegado a la India por la mar y curar a su hermano. No contaba que su hermano enfermase gravemente por lo que gobernó hacia las Azores a favor de los vientos. A pesar de sus esfuerzos y llegar velozmente, su hermano falleció entre sus brazos en la Isla Terceira. Mientras tanto, el 10 de julio, Nicolau Coelho, al mando del pequeño Berrio, había llegado a Lisboa difundiendo la noticia; más tarde llegó Vasco y el otro barco. Habían tardado más de dos años y habían sobrevivido 55 hombres. Este viaje puede parecer a nuestros ojos actuales una aventura, grande, pero aventura al fin y al cabo pero lo cierto es que modificó el curso de la Historia. Cuando los portugueses abrieron la ruta a sangre y fuego e hicieron operativo este comercio, relegaron la importancia de puertos del mediterráneo, especialmente los italianos, y dieron preponderancia a los del Atlántico por lo que en menos de un siglo los centros comerciales se situaron en las costas atlánticas. Se debilitó el poderío del imperio Otomano y de los árabes que hasta entonces tenían el control de las especias y del Mediterráneo. Portugal estableció numerosos centros comerciales a lo largo de la ruta y le permitió ampliar su imperio controlando para occidente todo el comercio del Océano Índico y más tarde del oriente. No fue poco lo que hizo.[/SIZE Hasta otra saludos Andrés
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Editado por anboro en 02-05-2014 a las 21:39. |
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