ayer navegando por la ría de Arosa enganchamos un trozo de red de esas que usan los mejilloneros. Llegamos a una fantástica cala, fondeamos y buceo obligado. Buena temperatura, buen lugar y pocos barcos. Allí nos quedamos todo el día. Al volver al anochecer a villagarcia, volvemos a notar vibraciones en el casco. No puede ser, le dije a la capitana. Y allí en mitad de esa maravillosa ría, otro baño agradable para volver a sacar otro trozo de red.
Será por eso que los mejillones de esa ría son tan caralludos!!!
