las neveras de hielo daban alguna alegría, sobre todo cuando descubrí el hielo en escama de los pesqueros que solía salir gratis y duraba una eternidad.
las cervezas estaban fresquitas, pero no podías arriesgarte con los alimentos, así que había que aprender muchas cosas para llevar comida y no se estropeara. Recordar las tribulaciones de Moetisier para conservar los huevos en grasa y ceniza o comprar incluso pienso para perros para estar dignamente alimentado. de él me acordé una vez que a la vuelta del Caribe no pude encontrar mejor conserva que unas latas de carne que cuando las abrí me di cuenta que eran mucho peor que las de mi perro y solo se podían comer disimulando el sabor con todo tipo de artificios.
supongo que de esto el amigo Caribdis debe de saber un montón, porque en el Sinrazón si quería algo fresco, supongo que lo tendría que pescar.
