![]() |
|
|
|
| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
![]() |
|
#1
|
||||
|
||||
|
Esta Semana Santa pasada me dirigía a motor con mi velero de 30' en demanda del cabo de San Antonio procedente del cabo de Cullera. Íbamos a palo seco, pues no había forma de llevar la mayor izada sin que fuera gualdrapeando todo el tiempo (viento aparente de 0 ó 1 nudo y la veleta rolando continuamente). Pero en las inmediaciones de Denia Eolo se apiada de nosotros y comienza a soplar con una dirección e intensidad que nos permite ¡por fin! navegar a vela a una velocidad razonable.
Dicho y hecho. Antes de aproarme, lo que implicaba virar a babor casi 90º, miro a mi alrededor para ver si viene alguien. A lo lejos veo un velero que viene a vela hacia mi posición. Me quedo mirando un rato pero veo que me da tiempo a maniobrar más que de sobra, así que inicio la maniobra. Cuando tengo ya la mayor arriba y el génova desplegado, me pongo a rumbo cayendo a estribor y veo que el velero que avisté al principio lo tengo a unos 300 metros detrás y que viene a toda leche. ¡Con lo grande que es el mar y siempre tenemos que estar dos barcos en el mismo rodal! No era mi intención cruzarme en la trayectoria de nadie pero había espacio más que de sobra. Y a partir de aquí el espectáculo. El velero, de por lo menos 50', viene con todo el trapo desplegado y derechito a por nosotros. Según se acerca veo que va con el motor puesto. Nos pega una lijada por babor a escasos 8 ó 10 m, nos desventa (eso sí, con un elegante saludo del timonel cuando pasa a nuestro lado) y cae unos 20º a estribor nada más rebasarnos cortándonos la proa. Como decía un amigo mexicano, "compadre, ¿no se siente usted regañado?" No era mi intención fastidiar y bien que lo sentí. Con todo el sitio que hay y sin prisas no hay necesidad de molestar a nadie. Así que la próxima vez me esperaré a que pasen todos los trenes de mercancías antes de iniciar una maniobra, que ya sabemos que caer un par de grados a una u otra banda les cuesta un horror. Eso sólo lo hacemos los que, aunque nos fastidie, para resolver una situación de este tipo aplicamos el RIPA, nos convertimos en buque que alcanza y "gobernamos sin tardanza" para caer a uno u otro lado ANTES y dando resguardo suficiente. Y cuanto antes lo hagas, menos grados necesitas caer. Eso sí, el barco, tal vez un Hanse, era precioso. Y verlo navegar, imponente a esa distancia, fue todo un espectáculo. Por un momento nos sentimos como en una peli de la Copa América. Y mientras lo podamos ir contando, estas son las anécdotas que nos hacen vivir el mar con intensidad. Y mientras sean anécdotas todo está bien. ¡Qué ganas de salir a navegar de nuevo! Saludos. |
|
|